Esta tarta es la que le he hecho a mi hija mayor por su cumpleaños. Quería una tarta blanquita, tenía esta en pendientes del blog de Dulce
“la pastelería en casa” que además está de sorteo y nos pide que hagamos una receta suya. Asique ya aprovecho y la presento.
Lo único que he cambiado, (bueno no sé sí he cambiado) es el queso mascarpone que ella en los ingredientes no tiene puesto queso y la preparación mezcla con queso,
supongo que se le pasó, yo tenía queso mascarpone y me pareció que era el más adecuado por su suavidad.
Las fotos no quedaron muy allá, pero estaba buenísima…
Ingredientes:
300 gramos de galletas oreo
100 gramos de mantequilla
120 gramos de azúcar glase
100 ml de leche
500 ml de nata
250 g de queso de mascarpone
4 hojas de gelatina
Elaboración:
Hidratamos la gelatina en agua fría durante 10 minutos.
Cogemos las galletas y las abrimos para separar la crema, que reservaremos.
Hacemos dos montones, uno de 250 g y otro de 50 g, las trituramos y reservamos.
Añadimos a los 250g de galletas la mantequilla derretida, lo mezclamos bien y lo ponemos en el molde, que será la base. Metemos en la nevera mientras preparamos el resto.
Ponemos a calentar la leche y cuando esté, le añadimos la gelatina bien escurrida, removemos bien hasta que se deshaga del todo. Reservamos y dejamos que se vaya enfriando.
En un bol ponemos el queso, el azúcar glase y la crema de las galletas. Batimos bien, le echamos la leche con la gelatina ya incorporada y volvemos a batir.
En otro bol montamos la nata, la añadimos poco a poco con movimientos envolventes a la mezcla de queso.
Vertemos en el molde y lo metemos en la nevera.
Para el adorno, espolvoreamos por encima los 50 g de galletas que teníamos reservada.